Berenice Martínez

17 años. Conocida en Zipaquirá como La Sardina. Gabo la llamaba Bereca, a quien describía como tierna, de sedosos cabellos, labios dulces, ojos románticos y piel de terciopelo. Bella, ingenua y bien educada por su familia ultraconservadora. Conformada por su papá, Miguel Ángel Martínez, su mamá, María Vélez y dos hermanas, Leonor y Marina. Estudia en Bogotá y viaja a Zipaquirá los viernes a pasar el fin de semana. La razón por la que su mamá le acepta las visitas a Gabo es porque le cae simpático al oírlo recitar. Se sabe de memoria sus poemas y los recita. Poemas que su hermana Marina terminaría por destruir. Vivía en una enorme casa vecina al Liceo. Cuando conoce a Gabo sostenía una relación sentimental con Mario Charry, estudiante del colegio y vecino de cama de García Márquez en el alojamiento. Le encantaba la música. Disfrutaba las serenatas que constantemente Gabito le llevaba hasta la ventana de su habitación, acompañado especialmente por Arnedo, amigo y músico. Serenatas que tenían que hacerse a escondidas del papá de Berenice pues era extremadamente celoso con ella.