Gabriel García Márquez
Con 16 años llega a Zipaquirá en el año 1943. Conocido en el colegio como Gabo, Peluca, el Mico Rumbero, Javier Garcés. Tenía dos personalidades, introvertido, preocupado porque no tenía recursos, melancólico, le hacía falta su caribe, la música del caribe la cambió por la música clásica que le inculcó su maestro Quevedo. La otra cara de Gabo, era un joven extrovertido en las fiestas de Sara Lora los domingos ya que bailaba bien, era flaco, con el pelo muy alborotado, bajito, tímido, serio, observador e intuitivo. Su doble personalidad lo lleva a ser espontáneo y festivo con algunos y retraído con otros. Es el más adelantado en cuestiones de cama y el más atrasado en asuntos del corazón. Enamoraba haciendo poemas y bailando vallenato, sus versos se los vendía a los compañeros para que se los dedicaran a sus novias, era pésimo deportista, gran bailarín de boleros y vallenatos, cantor de boleros, lector incansable y con mala ortografía. Su objetivo era ser caricaturista cuando llega a estudiar al Liceo, donde acogerá los rudimentos del socialismo, aprenderá a expresar un amor idealista que no conocía y hará el descubrimiento más importante e inimaginable para el camino que deberá seguir. Nostálgico de todo lo que huela a Caribe, empezando por el amor de la única persona que según él, le prestó atención en su vida: Su abuelo. Y con una memoria portentosa para las historias fantásticas que su abuela contaba con la impavidez de lo cotidiano.