Premisa Básica
Es importante describir quién es el adolescente costeño que llega a los 16 años a estudiar tercero de bachillerato y en quién se ha convertido el joven de 20 años que sale graduado como bachiller de liceo Nacional de Varones de Zipaquirá. Ese tránsito es lo que pudiéramos denominar sus “años de formación”, al modo como lo cuentan grandes obras de la literatura como Los años de aprendizaje de Wilhelm Meisterde Goethe, Las tribulaciones del estudiante Törless de Robert Musil, Retrato de un artista adolescente de Joyce y La Montaña Mágica de Thomas Mann, solo para citar las más conocidas. En cada una de las vivencias de Gabo en el colegio hay una tensión entre dos mundos, el que se deja y el que hay que atravesar. Una tensión que nunca se resolverá del todo en el tiempo en que suceden dichas historias, sino que la transformación, el nuevo ser que surge de esos contrapuntos solo habrá de existir en el futuro como algo que tendremos que imaginar.
La silenciosa metamorfosis que sufre GM en su experiencia del internado en Zipaquirá, es uno de los desafíos más complejos de contar en esta película sobre su vida allí. El mundo del deseo se despliega con fuerza en esos primeros años de la adolescencia, cómo aterriza en la realidad: por un lado, las fantasías del amor platónico expresada en sus versos y por el otro, la pasión de los sentidos jóvenes que buscan su cauce. Tal vez Berenice y Cecilia (La Manca) evidencien en sus relaciones con GM, las líneas de ese contrapunto emotivo.
Teniendo en cuenta estas consideraciones, una película sobre GM debe abarcar también la experiencia de la amistad, no solo con sus amigos costeños, sino con una mentalidad y unas costumbres nuevas, reflejadas en el mundo de sus amigos cachacos del internado (no hay que olvidar que uno de las divisas de GM durante toda su vida y repetida incontables veces: “escribo para que me quieran más mis amigos”, significando con ello un sentimiento remoto de orfandad).
Las noches no fueron solo las pesadillas, sino también las lecturas, tanto en voz alta por los profesores en el dormitorio de los internos, como las que GM realizó por su cuenta. Como guía de las lecturas y autores fue muy importante el interés y el acompañamiento de Calderón Hermida, su profesor de castellano y literatura, quien, según se dice o él mismo lo afirmaría, insistió en que el poeta de los versos GM debía escribir en prosa.